martes, 21 de noviembre de 2017

LA DESPEDIDA DEL TÍO TONI HACIA RAFA Y SU EQUIPO

Momento emotivo entre Toni y Rafa en RG
Toni Nadal ya no es entrenador de Rafael Nadal: Las finales ATP 2017 han sido el último torneo en el que ha estado en el banquillo de su sobrino, junto al que ha conseguido incontables éxitos. Con tal motivo ha publicado una carta en el diario El País en la que expresa sus sentimientos tras su adiós.

Entre otras cosas afirma que da por concluida "una feliz etapa de 27 años que se inició el día en que el hijo de mi hermano Sebastián entró en mi pista de tenis con tan solo tres años. Hoy salgo yo de la suya pero no se acaba aquí mi camino. Seguiré vinculado al tenis porque mi ilusión y amor por este deporte, por suerte, siguen intactos. Desde los inicios de la trayectoria tenística de mi sobrino intenté desarrollar en él un carácter fuerte y resolutivo para poder hacer frente a las dificultades del tenis en particular y de la vida en general, con la que siempre he considerado que hay un denominador común".

Toni recalca que la labor no ha sido siempre sencilla: "he sido más molesto que apacible y más exigente que dado al halago. Le he procurado más un punto de insatisfacción que de beneplácito y le he trasladado siempre a él toda la responsabilidad. Siguiendo la sentencia de Francisco de Quevedo -"quien espera en esta vida que todo esté a su gusto, se llevará muchos disgustos"-, yo nunca le facilité las cosas más de la cuenta a Rafael".

Pero también trabajó en que el ser deportista profesional no estuviera reñido con la deportividad: "Nunca he entendido que la rivalidad debiera traspasar los límites del campo de juego ni he considerado a ningún rival como un enemigo. Esto me ha permitido apreciarles, respetarles y aprender de ellos. Vivimos en una sociedad en la que el fanatismo dominante, en política sobre todo, pero en el resto de los ámbitos también, nos lleva a dar sólo por bueno nuestro punto de vista y a despreciar, infravalorar y hasta odiar, al que piensa o siente distinto a nosotros".

En su adiós a la labor activa, agradece "todo lo que esta profesión" le "ha dado". Y su apoyo a todos los colaboradores anónimos. También a los miembros del equipo que empezó a crecer con la entrada de Carlos Costa, en primer lugar, y con la incorporación de todos los demás, a los que sé que no necesito nombrar uno por uno. La convivencia con ellos me ha enriquecido enormemente como profesional y, por supuesto, como persona. Quiero expresar mi gratitud, también, a la familia Fluxà por haber querido unir mi nombre al de Iberostar, una empresa familiar y balear ejemplo de valores humanos y prestigio".

Este agradecimiento lo extiende "a todos los periodistas que han demostrado tanto rigor como respeto por la figura de mi sobrino y, por extensión, por la mía. No han caído en la práctica del desprestigio cuando las cosas se le han complicado a Rafael!. Y "a los aficionados que se han trasladado a los distintos torneos y han adquirido entradas, que han interrumpido su sueño para ver partidos nocturnos, que han apoyado, aplaudido y se han emocionado con las victorias o derrotas de Rafael. Su respaldo y su cariño le han ayudado a levantar muchas copas y mi agradecimiento, por tanto, es inmenso".

El último agradecimiento lo reserva a "Rafael. La relación con él siempre ha sido atípicamente fácil dentro del mundo en el que nos movemos. Gracias a su educación, respeto y pasión he podido desplegar mi manera de entender esta profesión. Gracias a él he vivido experiencias que han superado todos mis sueños como entrenador. A día de hoy me siento enormemente valorado y querido porque su figura ha engrandecido la mía mucho más de lo que me merezco".

Y se despide anunciando su próxima labor: "Vuelvo con mis queridos alumnos en Manacor. Gracias de corazón".

Foto: Getty Images

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